Macri se entusiasma con la exportación de gas: ¿es una buena noticia? 

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Por Raúl Figueroa) El entusiasmo con que el presidente Macri y su ministro de Energía, Javier Iguacel, proyectan incrementar los volúmenes de exportación de gas hacia Chile podría resultar un indicador positivo, si no fuera porque el país sigue dependiendo de la importación de gas en los picos de demanda invernal y el excedente que se genera en el verano podrá venderse libremente afuera, sin obligación de reimportar cantidades similares cuando la demanda interna quede insatisfecha. De lo contrario, la pregunta de si el dato es positivo, la respuesta debe hacerse en base a otro interrogante: ¿para quién?

Según reflejaron medios capitalinos, el presidente expuso en la Bolsa de Valores una perspectiva favorable a la exportación de gas hacia Chile, particularmente a partir de los volúmenes excedentes que se generan en esa temporada de menor consumo. El incremento de la producción gasífera proviene de dos factores: la explotación de áreas no convencionales, tanto en Neuquén como en Santa Cruz, favorecida por precios de incentivo, que reconocen valores de 7,5 dólares por Millón de BTU, es decir por encima de los precios de referencia para el resto del mercado, con un promedio algo inferior a 5 dólares por unidad.

Como la diferencia se cubre con un subsidio aportado por el Estado nacional para garantizar la explotación de recursos no convencionales, el efecto inmediato ha sido el crecimiento de inversiones gasíferas en las citadas provincias, en detrimento de explotaciones convencionales (como el caso de las áreas de Chubut y Santa Cruz que quedan fuera del “boom” de los recursos shale).

Sin embargo, esa mayor producción gasífera no se refleja en mayor acceso a las redes de gas para usuarios residenciales argentinos: en Santa Cruz, donde se concentra una de las explotaciones gasíferas que entusiasman al gobierno nacional y a la empresa CGC, del grupo Eurnekian, la incorporación de nuevos usuarios a la red de gas cayó un 60% comparada contra 2015, según un informe publicado por el Observatorio de la Energía “Enrique Hermitte”. A nivel nacional, la incorporación de nuevos usuarios al consumo de gas por redes cayó también en los últimos dos años, en este caso en un 41%.

De este modo, la conclusión del Observatorio es que la mayor producción gasífera refleja un negocio para empresas privadas que posibilitarán la expansión del consumo del gas natural en otros países, pero limitándose esa posibilidad para los habitantes de la región en la que se origina dicho recurso natural.

No es el único medio que advierte esta situación. Un reciente informe publicado por Ambito.com, con la firma de la periodista Silvia Peco, advierte que en las circunstancias actuales, “podría darse la paradoja de que la Argentina pague en invierno casi u$$ 10 por el gas chileno, le venda a Chile gas local a U$$ 6 y el Estado deba seguir afrontando la diferencia con el precio subsidiado a U$$ 7,5”.

Actualmente, la Argentina sigue importando en invierno una alta proporción del gas que necesita para el funcionamiento de su industria y los consumos residenciales. De allí que sin una política de expansión de redes de gas para satisfacer el consumo interno, las exportaciones serán buenas noticias sólo en reducidos círculos empresarios, a costa del esfuerzo fiscal que el gobierno nacional pide ahora compartir especialmente a las provincias patagónicas.

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