El desafío de la energía eólica en la región: ¿hay planificación para crear una nueva matriz energética sustentable?

Por Raúl Figueroa) El inicio del traslado de palas para el parque eólico que YPF emplazará en Manantiales Behr refleja una nueva perspectiva productiva en la región, que si bien en lo inmediato no implica la posibilidad de producción local de componentes de los aerogeneradores o de profundizar la transferencia tecnológica, plantea el desafío de debatir el modo en que la región podría transformarse en exportadora de energías limpias hacia el mercado energético nacional. El objetivo inicial de la operadora es abastecer su propio consumo de electricidad, ya que en la primera etapa instalará 15 molinos para producir 50 Megawatts de potencia.

Sin embargo, el proyecto total contempla un total de 30 equipos con una potencia final de 100 Mw, lo que generará un excedente que, en el futuro cercano, podrá volcarse a la línea de 132 Kilovolts que abastece a Comodoro Rivadavia y, en caso de no ser requerida por ésta, redistribuirse hacia el Sistema Interconectado Nacional a través de la línea de 500 Kv.

Un primer impacto favorable para la región será que, al dejar de depender de abastecimiento de energía del sistema que abastece al resto de la ciudad, habrá un alivio en la carga en un circuito que actualmente tiene un marcado déficit en generación de energía.

Según la descripción técnica del proyecto, el Parque Eólico se conectará al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) con una potencia de 100 megawatts, comparable a la energía que consumen 130.000 hogares. “La energía del parque va a fluir hacia Comodoro Rivadavia por las líneas de 132 kilovolts. Lo que no se consuma en esta ciudad continuará hacia Pico Truncado donde se incorporará a la línea de 500 kilovolts hacia el resto del país”, afirma el detalle descriptivo.
Desde el punto de vista ambiental, se indica que el parque, con una potencia final de 100 Mw, permitirá el ahorro de 47.500 metros cúbicos de gasoil por año, o un equivalente a 80 millones de gas natural (si la misma energía se generase con usinas termoeléctricas), evitándose el impacto de 241.600 toneladas de dióxido de carbono que dejarán de emitirse cada año a la atmósfera.

Desafíos para lograr transferencia tecnológica a la región

Más allá del interés específico de la operadora para resolver su abastecimiento energético o de garantizar su propio ciclo de producción energética, reduciendo los costos al momento de extraer petróleo y gas en la parte norte de la cuenca San Jorge, cabe plantear cuáles son los pilares de sustentabilidad que podría desarrollar la región para que la generación eólica tenga un mayor aprovechamiento.
En este caso el parque es abastecido por la firma Vestas, uno de los fabricantes más reconocidos del mundo en materia de equipos eólicos, pero será interesante conocer de qué manera concreta se dará la integración con ámbitos de conocimientos locales, a partir de la vinculación establecida con la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
Vale recordar que otros parques que funcionan en la provincia, operados por empresas dedicadas a la generación de energía eléctrica, no han generado mayor impacto productivo en sus zonas de influencia, ya que incluso el mantenimiento técnico es realizado por operarios que llegan desde el exterior. También es oportuno recordar que hay otra serie de proyectos eólicos que se emplazarán en breve en los alrededores de Comodoro Rivadavia, por lo que el interrogante debería plantearse en términos generales.
En efecto, la transferencia de tecnología y la formación de recurso humano es fundamental para que el círculo productivo resulte virtuoso, de manera que en un futuro se pueda proyectar nuevos parques con algún grado de inserción de componentes nacionales o regionales.
Por otra parte, también queda por resolver de qué manera se dará respaldo a la generación eólica. En efecto, la normativa actual establece que para ingresar al mercado mayorista eléctrico con oferta de energías renovables, se debe contar con generación firme, a manera de respaldo de aquella, que es de carácter aleatorio. No hace mucho, a principios de julio, el ministro de Infraestructura de Chubut, Alejandro Pagani, reconoció que desde algunas áreas provinciales hubo conversaciones con YPF en torno a la posibilidad de instalar la turbina del (frustrado) proyecto Ingentis. Se trata de un equipo que fue adquirido por una sociedad creada por el Estado provincial y que nunca fue traída hacia el país, pero la posibilidad de recuperarla permanece latente para traerla a Comodoro Rivadavia. La misma le habría sido ofrecida a la operadora, que necesita apoyar en generación térmica la oferta que pueda sumar al Sistema Interconectado Nacional.”La idea del gobierno poner ese equipo en funcionamiento porque está disponible y hay varios actores interesados en este tema”, reconoció el funcionario provincial, aunque no dio mayores precisiones.
En términos de posibilidades, resta por ver si el potencial productivo del hidrógeno en la zona podría cristalizar en un esquema productivo viable, habida cuenta de los buenos resultados obtenidos por la planta experimental que desarrolla en la región la operadora Capsa. Este año visitó la Universidad uno de los mayores expertos en el tema a nivel mundial y habló de perspectivas serias, pero no se advierte que la región tenga una planificación para concretar avances en plazos específicos.
Claro que esa planificación no le compete a ninguna empresa en particular, sino que depende de la capacidad ciudadana para exigir políticas de mediano y largo plazo, basadas en conocimiento y evaluación profunda de las potencialidades, aquellas que aparecen como indicadores tal vez lejanos, pero evidentes de la necesidad de una nueva matriz productiva regional.

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