Roberto Kozulj: “El mercado solo no resuelve el problema energético”

 

Por Raúl Figueroa) El analista Roberto Kozulj, integrante de la Fundación Bariloche, dialogó con Suplemento Desarrollo en torno a los escenarios posibles para el año 2017 en materia energética en el país, ponderando la necesidad de articular una política de Estado que atienda todas las variables en juego. “El problema no lo resuelve sólo el mercado, ni tampoco un mercado administrador”, fue una de las definiciones que ofreció, de cara a la posibilidad de la eliminación del barril criollo. Y advirtió también que se corre el riesgo de crear asimetrías entre regiones, al incentivar precios de gas y petróleo más altos en Neuquén, en detrimento de otras cuencas productivas.

-¿Qué puede esperarse en cuanto a los precios en el mercado internacional durante 2017, se estabilizará el barril de crudo en torno a los 50 ó 55 dólares?
-Los escenarios en general marcan esos niveles, una variación entre 45 a 55 dólares, con altísimo grado de incertidumbre. Una de las razones más claras por las que los precios no suben es que la economía mundial está deprimida: las tasas de crecimiento hoy son muy bajas y casi todos los escenarios (son escenarios, no decisiones ni predicciones) sitúan hacia 2018 ó 2019 una recuperación de precios a 65 ó 70 dólares, pero todo esto es my dinámico.

-Hay una tensión en Argentina, entre la convergencia hacia los precios internacionales y el sostenimiento de los precios internos de referencia. ¿Cuál de las dos posturas ganará la pulseada?
-En el caso del petróleo, creo que el esquema del “barril criollo” sostiene la producción; esos precios, por mucho que se los pueda criticar, han sido una decisión tanto del gobierno anterior como una continuidad del presente y me parece que el impacto de los precios de combustibles ya está internalizado en la población, no debería haber mayor problema en continuar, salvo que haya una visión de que deben converger con precios internacionales del petróleo. Yo soy de la idea de sostener ese esquema, porque da aire a desarrollos como Loma Campana, con lo cual tienen holgura con valor de 67 dólares por barril; hay también desarrollos nuevos de No Convencionales, que son más costosos  y en la medida que vayan convergiendo también los costos de producción, no debería haber mayores problemas.

La referencia del académico a la “absorción” de tarifas altas de combustibles para mantener los precios del petróleo, en el país, por encima de los internacionales, motiva una consideración para ampliar el contexto: actualmente se evalúan nuevos incrementos en los valores del surtidor.

-Las petroleras igualmente están pidiendo por estos días un incremento de precios de naftas y gasoil, porque dicen que están lejos del desfase que les provocó la devaluación de diciembre del año pasado y este año “sólo” subieron 32% los precios. ¿Usted cree que hay margen desde la economía para apuntalar el barril criollo, vía aumento de combustibles?
-Mire, depende de cómo lo manejen, creo que no es una buena señal en un contexto de inflación y al mismo tiempo se habla de eliminación de subsidios… se vuelve un poco complicado manejar este tema. Yo creo que en la medida que vaya acompañado de compromisos de inversión, el tema se puede manejar. Ahora si es simplemente un incremento de precios y la retracción de la producción continúa, es una muy mala señal. Creo que una de las falencias del gobierno es creer que con dar precios, solamente, alcanza (para elevar la producción) y creo que se necesitan compromisos mucho más sólidos, es lo que se le debe reclamar a las empresas. Por otro lado, me preocupa más el tema del gas, porque en ese mercado un precio de 7,5 dólares por Millón de BTU es muy difícil de internalizar en el mercado, sin aumentar subsidios, que es lo que pasó recientemente con la generación de electricidad y ha sido una transferencia de renta muy grande. Es un valor importante para desarrollo de No Convencionales. No está claro sin embargo que el desarrollo No Convencional se haya puesto en marcha. Por ejemplo Loma Campana es petrolera y no gasífera, pero luego tenemos a (Daniel) Montamat (actual integrante del Directorio de YPF) que afirma que en 14 años podemos duplicar niveles producción gasífera en el país, para volver a ser exportadores, lo cual es un disparate. Hay un estudio de Oxford, con gente del país que conoce mucho el sector, que plantea que como mucho vamos a un escenario en el que seguirá siendo necesaria la importación de gas desde Bolivia… entonces me parece que esta discusión, con actores de perfil petrolero y otros actores de perfil más gasífero, es muy compleja y requiere conformar una mesa de trabajo para definir metas. Si vamos a converger en los precios internacionales, significa que en petróleo se importaría todo porque resultaría más barato, lo cual va a afectar mucho a las economías regionales y al mismo tiempo demanda muchas divisas para hacerlo sostenible. Es un problema complejo, que arranca en el período (de gobierno) anterior cuando las petroleras cobraron subsidios y no realizaron las inversiones necesarias. Cerrar estos acuerdos hacia adelante es un punto central.

-Si se desatiendan las diferencias de actores y regiones, se corre el riesgo de generar grandes asimetrías… A Neuquén se le garantizan 67 dólares por barril y a San Jorge menos de 55… El gas tiene nuevos precios para incentivar la producción en Vaca Muerta, ¿esto no lleva a concentrar la producción en la cuenca Neuquina, en detrimento de Chubut y Santa Cruz?
-Claro, porque falta una política de Estado, es lo que yo decía antes: a partir de la diferencia entre zonas petroleras y gasíferas, hay que llegar a acuerdos sobre producción y ver qué parte pagará la demanda y qué parte pondrá el Estado; es un tema que se debe blanquear y discutirlo abiertamente, porque si no es muy opaco, porque el subsidio corre y no favorece a la producción y al mismo tiempo el Estado no se libera de la necesidad de subsidiar. Entonces nos seguimos endeudando y la economía se torna insostenible. El gobierno hace anuncios de precios y cree que el mercado va a resolver el problema, pero no es así, aunque tampoco hay que resolverlo con un mercado ministrador. Es un tema complejo, que requiere de acuerdos políticos, tanto con las operadoras como con los gobernadores de provincias. De lo contrario, es un parche tras otro, lo que ha sido la política en los últimos años.

-Sumado a que si se observan los balances de las compañías productoras, algunas han tenido menos ganancias que otras, pero no hubo pérdidas; ¿es correcto plantear que la política aplicada sigue siendo una transferencia de recursos?
-A eso voy, además la demanda ya paga una buena parte de eso, en combustible líquido y gaseoso, pero también el Estado sigue pagando más que antes y no aparecen las inversiones. Es un tema de política de Estado, que debe tomar la oportunidad que ofrecen los activos que hay que desarrollar y tienen distintos costos en distintas regiones, por lo que se debe hacer en forma segmentada, no con un único precio. Si se abren las importaciones, la opción resultaría muy cara sobre todo para el caso del gas. Se deben sincerar todas las variables en juego, pero no veo que se esté haciendo.

 

(*) Licenciado en Economía, Universidad Nacional de Buenos Aires. Graduado en Ciencias de la Comunicación, Instituto de Ciencias de la comunicación Social.  Miembro del Comité Académico de la Maestría en Política Energética y Ambiental dictada conjuntamente por la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Nacional del Comahue y Fundación Bariloche desde 1999. Investigador y Profesor. Director y coordinador de proyectos de Balances y Planes Energéticos. Consultor experto contratado por organismos internacionales.

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