Cae la producción de gas convencional en Chubut, mientras crece en otras provincias al ritmo de los incentivos de precios

Por Raúl Figueroa) La producción de gas de Chubut cayó un 0,6% entre enero y abril de 2018, en comparación al 2017, mientras que en relación al 2015 la caída es del 4%. El dato en sí mismo no parece relevante, en una provincia netamente petrolera y cuya exportación de crudo aporta uno de los pocos indicadores positivos de la balanza externa del país, pero sirve para reflejar de qué forma los incentivos a favor de Vaca Muerta –sustentados en gran parte por los sucesivos aumentos de tarifas que se cargan sobre los usuarios de gas y electricidad de todo el territorio-, terminan por desequilibrar a otras cuencas argentinas, como el Golfo San Jorge.

Alguna vez un ex funcionario del Ministerio de Energía de la Nación advirtió, antes de renunciar, que los incentivos de precio a favor de la cuenca Neuquina semejaban una “aspiradora” de inversiones a favor de aquella región, en detrimento de otras áreas hidrocarburíferas del país.
Esto parece verificarse en la práctica, al observar algunos indicadores de producción de gas. Un reciente informe del Observatorio de la Energía (OETEC) “Enrique Hermitte”, apunta que a excepción de yacimientos No convencionales de Neuquén y de la cuenca Austral (Santa Cruz-Tierra del Fuego), donde también hay incentivos de precio, la producción de gas en cuencas convencionales muestra importantes retrocesos: 14,5% en Salta, 13,7% en Mendoza, 11% en La Pampa y 0,6% en Chubut. Neuquén incrementa un 6% y Santa Cruz, con fuerte incidencia de áreas no convencionales en la cuenca Austral, un 3,2%. Esos guarismos se comparan contra el año pasado, pero si se toma como punto de partida el 2015, las caídas son mucho mayores.

Decisiones nacionales con reflejo local

Es necesario poner los datos anteriores en contexto. El incremento en la producción gasífera, fundamentalmente de áreas no convencionales, está generando excedentes porque no alcanza a consumirse totalmente en el país (particularmente en los meses de verano), sin que ello signifique mayor incorporación de usuarios residenciales a redes domiciliarias.
En ese sentido, el OETEC advierte en otros informes que se ha estancado la incorporación de nuevos consumidores domiciliarios en todo el país, cuando hay millones de familias que no cuentan con el abastecimiento de ese energético esencial.
Comodoro Rivadavia vive de cerca el drama en cada invierno para miles de vecinos que no cuentan con ese fluido, que deben  recargar el consumo de electricidad para poder calefaccionarse (con los altos costos que esto significa) o depender del acarreo del gas en garrafas. Y es en ese contraste donde los objetivos de la política energética nacional se evidencian con claridad: la reciente autorización a la empresa CGC –de Eduardo Eurnekian- para comenzar a exportar gas a Chile, a partir de un decreto que autoriza esas operaciones sin obligación de reimportar el mismo volumen cuando el país lo requiera en épocas de mayor consumo, aplicable también al excedente de Vaca Muerta, permite entender la ecuación.
“En síntesis, no sólo hemos puesto de nuestros bolsillos vía tarifazo más de 7.000 millones de dólares en dos años a las petroleras para exportar el gas a Chile, sino que los subsidios del Estado y que salen de nuestros impuestos a través del Plan Gas, también sirven a los fines de exportación. Esto daña gravemente la seguridad energética nacional y santacruceña en particular”, advierte el investigador Federico Bernal, director del Observatorio.
Hay otro indicador que puede tomarse en cuenta. Neuquén ha incrementado fuertemente sus regalías gasíferas a partir de los permanentes incentivos para sus recursos no convencionales: durante el año pasado embolsó más de 6.245 millones de pesos, frente a los 616,9 de Santa Cruz y escasos 486 millones de pesos de Chubut. Y si bien es claro que aquella provincia ha sido históricamente el principal productor gasífero del país y siempre tuvo mayor recaudación por este concepto, es notorio el incremento desde 2015 a la actualidad (hoy se ha triplicado), ampliando su participación en el reparto total de esa torta, ya que pasó del 48 al 56% en ese lapso.

Crudo y reparación

Distinto parece ser el caso del petróleo, cuyas exportaciones totalizaron 589 millones de dólares entre enero y mayo de este año –según datos del INDEC-, con un fuerte incremento frente a lo exportado el año pasado, tanto en valor de venta (u$$ 204 M) como en volumen. Tal como detalló ADNSUR en un informe anterior, en ese periodo salieron desde Chubut más de 8 millones de barriles de crudo. La diferencia es que el hidrocarburo producido en la provincia no puede ser totalmente refinado en el país, por sus características de mayor densidad, por lo que si no se exporta, habría que reducir fuertemente la producción (en alrededor de un 30%).
El dato, sin embargo, debería sumar argumentos al gobierno provincial a la hora de reclamar la reparación histórica ante su par de Nación, para que le permita recuperar recursos perdidos en el reparto de la coparticipación: parece mentira que una provincia de la que, según la proyección actual, habrá exportado al final de este año no menos de 1.000 millones de dólares en petróleo (¿unos 28.000 millones de pesos?) no encuentre eco para obtener 5.000 millones de pesos que ayuden a refinanciar su deuda interna y destinar más recursos a resolver la grave parálisis que atraviesa su sistema educativo.
Ello serviría, al menos, para aliviar algunas estaciones del vía crucis hasta 2019.

 

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